Lo efímero manifiesta furtivamente lo eterno, lo solidario, lo paciente, lo bondadoso, lo justo… El Gran Misterio.

Lo diminuto; aquello que por codicia pasa desapercibido ante los ojos de muchos hombres evoca la belleza de lo inmenso en una hoja, en un guijarro, en la grava, en la pluma humilde de un pequeño pájaro, en los pliegues rugosos de la corteza anciana, en la piel de un metal oxidado, en las diminutas flores que no ostentan, en la tierra milagrosa, en el junco, en el liquen, en las vitales semillas, en un pétalo… en una huella…

Lo inmenso; aquello que por insondable abruma el corazón de muchos hombres sin fe, evoca la Verdad en lo infinito del cielo y sus estrellas, en el perdurable ciclo de las estaciones, en las aguas del océano, en el viento, en la niebla, en las cumbres horizontes, en la corteza de la Tierra, donde se graban materia y agua, agua y materia…y nuestros pasos

La Naturaleza misma, la Naturaleza misma de todas las cosas, oculta en nuestro corazón.

 

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